BIOGRAFÍA

Por Iñigo Díaz (El Mercurio)

Antes de convertirse en uno de los escasos ejemplares del jazz vocal masculino sobre el final de la década de los 2000, Rivera hizo una larga carrera como bajista eléctrico.  De hecho fue uno de los más jóvenes exponentes del jazz en los años ’90 junto a Christian Gálvez. Sólo un cambio de ruta radical lo transformó en intérprete vocal una vez que descubrió otras propiedades musicales durante sus ocho años en Norteamérica, donde se graduó de la prestigiosa escuela de jazz William Paterson University.

Llegó a Santiago desde Concepción en 1989. Del contrabajo clásico en la Universidad Católica pasó al bajo eléctrico como alumno de Pablo Lecaros (de La Marraqueta) y su estilo fue cercano al de nombres como Steve Swallow o Jimmy Haslip. Su aparición activa en jam sessions llamó la atención de músicos experimentados como el trompetista Daniel Lencina, quien lo incorporó a su cuarteto en 1995 junto al pianista Pablo Vergara.
Entre 1994 y 1995 Rivera siguió actuando con la primera formación del grupo Almendra Trío (del guitarrista Mauricio Rodríguez y con Cristóbal Rojas en la batería). Y ya en 1999 instaló su residencia en EEUU para comenzar una etapa de estudios en composición y trabajo de orquestación y arreglos musicales en la prestigiosa William Paterson University. Fue ahí donde comenzó a cantar informalmente y luego de tomar clases con la maestra norteamericana Nancy Marano adquirió su primer perfil.

A su regreso a Chile en 2007, Rivera ya estaba convertido en un cantante ciento por ciento y muy en la línea del estilo cool y chic de Chet Baker. En 2012 hizo su estreno discográfico con el álbum Time After time junto al saxofonista español Luis Verde, primer paso hacia una independencia como cantante, escogiendo un repertorio centrado en la figura del crooner, con standards  para los que escribió arreglos.

Cuatro años después dio un paso más con el disco Retrato Hablado, para el que incorporó canciones provenientes del pop, el country y el jazz, además de estrenar su primera pieza, “El vigía”, esta vez con un cuarteto en que participó el músico norteamericano Rob Haight (saxo tenor).